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Historias de terror

El Panteón de San Fernando: historia, figuras y leyendas del siglo XIX

Un recorrido por su origen, personajes ilustres, actividades actuales y los rumores que envuelven sus pasillos nocturnos.

Por Redacción En el Ensayo Media · 4 de noviembre de 2026 · 08:06
El Panteón de San Fernando: historia, figuras y leyendas del siglo XIX
Foto: Ilustración original de En el Ensayo Media

En la penumbra de la Plaza de San Fernando número 17, entre la silueta de la Iglesia de San Hipólito y el rumor constante de pasos que se pierden en la noche, el Panteón de San Fernando guarda más que restos mortales; conserva los ecos de decisiones que cambiaron la forma de honrar a los difuntos en la capital. La prohibición de enterrar frailes y benefactores en los atrios de los templos, la apertura del recinto durante la epidemia de cólera y la posterior declaración como monumento histórico revelan una evolución que trasciende la mera función funeraria, convirtiéndolo en testigo de transformaciones sociales y políticas. Esta crónica recorre, sin saltar al detalle, los orígenes y el diseño del cementerio, la transición de uso exclusivo a público, las figuras que reposan entre sus nichos y la programación cultural que se despliega en la temporada de Día de Muertos. Asimismo, se analizan los rumores que circulan entre sus tumbas, separando la documentación verificable de las leyendas que alimentan el imaginario colectivo.

Origen y diseño del cementerio

El origen del cementerio se remonta a 1733, cuando los franciscanos recibieron autorización para establecer el Colegio de Propaganda Fide. Esa autorización abrió la posibilidad de disponer de terrenos que, años más tarde, albergarían los huertos y el invernadero del convento franciscano. En 1832 comenzó la construcción del cementerio sobre esos mismos terrenos, transformando el espacio agrícola en un recinto destinado a la sepultura. El proyecto de diseño siguió los lineamientos del arquitecto Manuel Tolsá, quien propuso un modelo de espacios funerarios más higiénicos. Tolsá buscó organizar los nichos y pasillos de manera que facilitara la ventilación y el mantenimiento, respondiendo a las exigencias sanitarias de la época. Tres años después, en 1835, ante la epidemia de cólera que azotaba la ciudad, el lugar se convirtió en panteón público, ofreciendo una alternativa de enterramiento que cumplía con los criterios de higiene y control de contagios. En 1859, a raíz de las Leyes de Reforma, la administración del cementerio pasó de la Iglesia al Estado, consolidando su carácter laico y su gestión bajo autoridades civiles. La transición marcó un cambio institucional que perduró hasta 1871, cuando el cementerio fue clausurado. Sin embargo, un año después se abrió excepcionalmente para recibir los restos de Benito Juárez, fallecido el 18 de julio de 1872, lo que subrayó la relevancia histórica del recinto y su vínculo con figuras emblemáticas de la nación.

Transformación y reconocimiento oficial

El Panteón de San Fernando se sitúa en la Plaza de San Fernando número 17, dentro de la colonia Guerrero, en la alcaldía Cuauhtémoc de la Ciudad de México. Su denominación deriva de la inauguración del colegio franciscano que lleva el mismo nombre, lo que vinculó al cementerio con la comunidad educativa y religiosa de la zona. En 1836, las autoridades municipales prohibieron el entierro de frailes y benefactores en los atrios de los templos, argumentando motivos de salud pública. Esa medida abrió la posibilidad de trasladar esos restos a espacios dedicados exclusivamente a la sepultura, lo que sentó las bases para la posterior apertura del panteón a la ciudadanía. Durante la epidemia de cólera de 1850, el recinto pasó de carácter exclusivo a público y civil, permitiendo que la población en general accediera a él para enterrar a sus familiares. Décadas después, en 1935, el Instituto Nacional de Antropología e Historia lo declaró Monumento Histórico, reconocimiento que se consolidó con la inscripción del Centro Histórico de la Ciudad de México en la lista del Patrimonio Mundial de la UNESCO en 1987. En 2006, bajo la supervisión de la Secretaría de Cultura capitalina, el panteón se transformó en museo de sitio, conservando su arquitectura y ofreciendo al público una visión directa de la historia funeraria y cultural de la capital. Desde entonces, el monumento sigue bajo la protección del Instituto Nacional de Antropología e Historia, manteniendo su estatus como patrimonio histórico nacional.

Personalidades que reposan en sus nichos

Vicente Guerrero descansa en el Panteón de San Fernando, al igual que el político liberal Ignacio Comonfort, cuyo entierro allí se confirmó en varios reportes. Entre los periodistas del siglo XIX, el nombre de Francisco Zarco también figura entre los nichos del cementerio, mientras que Juan de la Granja, quien introdujo el teléfono en México, halló su último reposo en el mismo recinto. Los restos del expresidente Benito Juárez, su esposa Margarita Maza y dos de sus hijos fueron trasladados al panteón, según fuentes oficiales, reforzando la presencia de figuras de la historia nacional en ese espacio. Ignacio de Zaragoza, inicialmente sepultado en San Fernando, fue exhumado y reubicado en otro recinto; la misma suerte le tocó a Miguel Miramón, cuya lápida permanece en el panteón aunque su tumba está vacía, pues su viuda Concepción Lombardo lo trasladó a Puebla. Otros personajes vinculados a la lucha independentista y a la reforma, como José Joaquín Herrera, Martín Carrera, Santiago Xicoténcatl y Tomás Mejía, aparecen entre los nombres asociados a los nichos, según registros de la institución. La acumulación de estos restos, que incluye a figuras militares, políticas y culturales, convierte al Panteón de San Fernando en un punto de convergencia de la memoria histórica de México. La presencia de personajes tan diversos, desde líderes revolucionarios hasta pioneros de la tecnología, alimenta la percepción del cementerio como un archivo vivo de la nación, aunque algunos detalles—como la ubicación exacta de ciertos restos—se mantienen como rumor dentro de la tradición local.

Visita y servicios para el público

El Panteón de San Fernando es de fácil acceso para los visitantes que utilizan el transporte público. Desde la Ciudad de México, la estación Hidalgo del Metro, que sirve a las líneas 2 y 3, permite llegar al recinto en cuestión de minutos. Asimismo, la red de Metrobús ofrece la estación Hidalgo de las líneas 7, 3 y 4 como punto de referencia para quienes prefieran esta modalidad de traslado. El horario de visita está establecido de martes a domingo, entre las 9 y las 17 horas, y la entrada al panteón es libre, lo que facilita la llegada de público interesado en conocer su patrimonio. Para quienes deseen profundizar en la historia y el arte del sitio, se ofrecen visitas guiadas con un costo de $210 MXN por persona; la duración aproximada de la actividad es de dos horas y está diseñada para todo público, sin restricciones de edad. Además de las recorridos guiados, el Panteón de San Fernando organiza exposiciones temporales que ponen en valor sus colecciones y fomentan la interacción con la comunidad cultural. Estas iniciativas buscan difundir el conocimiento de los elementos históricos y artísticos que alberga el lugar, contribuyendo a su reconocimiento como espacio de interés público y educativo.

Programación cultural en Día de Muertos

El domingo 1 de noviembre se llevarán a cabo cuatro actividades culturales en el Panteón de San Fernando, en el marco de la temporada del Día de Muertos. El programa incluye recorridos, presentaciones escénicas y charlas que buscan acercar al público la historia del cementerio a través de sus tumbas, el arte funerario y las leyendas que lo rodean. A las 14:00 horas se iniciará la visita guiada “Historias de ultratumba: leyendas de terror y relatos del siglo XIX entre las tumbas”, a cargo de Jovanny García Galván. La siguiente hora, 15:00, Luisana Zavarce encabezará la actividad “Herrerías y flores del arte funerario”, enfocada en la simbología de los materiales y la ornamentación de los nichos. A las 16:00 se presentará la puesta en escena “Drácula en sangre”, dirigida por Oliver Medina, que recrea la atmósfera gótica del mito vampírico. Finalmente, a las 17:00, La Noche Teatro y Fierro Producciones ofrecerán la visita caracterizada “Las viudas del Imperio”, una dramatización que aborda la vida de las mujeres vinculadas a figuras históricas del siglo XIX. Durante todo el día, el Panteón brinda la oportunidad de conocer la historia a través de sus tumbas, el arte funerario y sus leyendas, integrando la tradición del Día de Muertos con propuestas culturales que invitan a la reflexión y al reconocimiento del patrimonio.

Leyendas y rumores que circulan entre sus tumbas

El Panteón de San Fernando alberga más de setenta tumbas y alrededor de setecientos nichos, testimonios tangibles del arte funerario del siglo XIX. Cada nicho muestra relieves y acabados que reflejan la estética de la época, y su conservación permite a historiadores y visitantes observar de cerca los estilos que marcaron la muerte en la capital mexicana. Entre los recorridos nocturnos, algunos visitantes afirman percibir una luz tenue que se enciende y apaga en la zona de los nichos más antiguos, sin que ninguna fuente eléctrica lo explique. Otra versión difundida entre los guías locales habla de una figura que se desliza entre los pasillos de la cripta, descrita como una mujer vestida de luto que parece buscar un nicho específico. La leyenda señala que la mujer sería el espíritu de una mujer de la alta sociedad del siglo XIX, cuyo nombre nunca quedó registrado. Se comenta que, al intentar seguirla, el guía pierde el sentido de la orientación y debe regresar al punto de partida. Estas narraciones se mantienen como rumores sin evidencia fotográfica o testimonial verificable. En ocasiones, el sonido de un violín se escucha en la zona de los nichos, aunque no hay registros de músicos presentes. La comunidad de investigadores sugiere que la acústica del recinto podría amplificar vibraciones externas, pero la explicación sigue sin confirmarse, alimentando la atmósfera de misterio que envuelve al panteón. **Fuentes** Heraldodemexico.

Quedan sin resolver varios interrogantes que siguen alimentando el misterio del Panteón de San Fernando. La falta de archivos oficiales que confirmen la existencia de ciertos nichos ocultos mantiene viva la expectativa de descubrir nuevas inscripciones o restos nunca catalogados. Asimismo, la documentación sobre los rituales contemporáneos que se realizan en la zona durante el Día de Muertos aún es escasa, lo que abre la posibilidad de que futuras investigaciones revelen prácticas sin precedentes en la tradición local. Mientras tanto, el eco de las voces que relatan apariciones y susurros entre los mausoleos persiste, invitando a quienes se aventuran a explorar sus pasillos a aportar testimonios que ayuden a dilucidar la frontera entre historia y leyenda. ¿Qué otras historias ocultas podrían emerger de los recovecos del cementerio si se profundiza en su archivo?

Fuentes consultadas

mexicorutamagica.mx · heraldodemexico.com.mx · cultura.cdmx.gob.mx · milenio.com · basadoenhechosreales.com.ar. Las posturas y declaraciones citadas son de quienes las expresaron; En el Ensayo Media no toma partido.

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