En el video del canal En el Ensayo Media se narra la historia del Teatro Iroquois, inaugurado en noviembre de 1903 en Chicago. El relato describe cómo, apenas un mes después de su apertura, un incendio provocado por una lámpara de arco provocó la muerte de cientos de espectadores.
Diseño y fallas estructurales
Sin embargo, el recinto contaba con un solo acceso principal y escaleras compartidas, contraviniendo las ordenanzas municipales. Además, la afirmación de que el edificio era “absolutamente incombustible” resultó falsa, ocultando deficiencias estructurales y la ausencia de sistemas de alarma, rociadores y teléfonos de emergencia.
El incendio del 30 de diciembre de 1903
El telón de seguridad quedó atascado, los amortiguadores de fuego no funcionaron y las puertas de salida estaban cerradas, ocultas o abrían hacia dentro. La confusión provocó que cientos de espectadores murieran aplastados o asfixiados en las escaleras, y que muchos más saltaran al vacío desde salidas defectuosas.
Consecuencias y legado normativo
Se implementó la barra antipánico en puertas de emergencia, el uso de telones de seguridad de asbesto y la obligación de que todas las salidas de recintos públicos abran hacia afuera. Estas normas, surgidas a raíz del incendio, han salvado innumerables vidas en teatros, cines y auditorios durante el siglo XX y continúan vigentes en la actualidad.