En la madrugada del 25 de diciembre de 1945, un incendio devastó la vivienda de la familia Sodder en Ansted, Virginia. George y Jennie Sodder vivían con sus diez hijos; nueve estaban en casa cuando el fuego se inició alrededor de la 1 a.m. Cinco de los menores —Maurice (14), Martha Lee (12), Louis (10), Jennie Irene (8) y Betty Dolly (5) — desaparecieron sin dejar rastro. Los adultos y cuatro hermanos mayores lograron escapar, pero la escalera que conducía al ático se quemó y los cuerpos nunca fueron hallados. La investigación oficial concluyó que la causa fue un defecto en el cableado, aunque la familia y el público siguieron cuestionando esa versión.
Qué se sabe
El fuego se originó en la oficina de George, cerca de la línea telefónica y la caja de fusibles, aproximadamente a la 1 a.m., y la familia escuchó un golpe fuerte en el techo antes de percibir el humo. La llamada telefónica a las 12:30 a.m. provino de una mujer que preguntó por un nombre desconocido; Jennie la colgó, describiendo el episodio como una broma. George, Jennie y cuatro hijos (Marion, Sylvia, John y George Jr.) escaparon, mientras que los cinco niños del ático quedaron atrapados, ya que la escalera se había incendiado. Los bomberos llegaron alrededor de las 8 a.m., pero el jefe F. J. Morris informó a las 10 a.m. que no había restos óseos, alegando que el fuego había consumido los cuerpos por completo. Un inquest al día siguiente determinó que el incendio fue accidental, atribuyéndolo a un cableado defectuoso, pese a que la casa había sido recableada recientemente y las luces navideñas exteriores seguían encendidas. Posteriormente, en 1949, el patólogo Oscar Hunter excavó el solar y encontró fragmentos de huesos y otros objetos; el especialista Marshall T. Newman los identificó como vértebras de una sola persona adolescente, sin signos de exposición al fuego.
Fuentes
Esta nota reúne lo reportado por las fuentes citadas; lo no comprobado se presenta como versión.